Estos descubrimientos son importantísimos para entender a nivel molecular la peligrosidad del virus y estudiar las posibles estrategias para combatir un posible virus pandémico H5N1 en el ser humano. Recordemos que en las raras ocasiones en que este virus se transmite al ser humano la mortalidad está en torno al 80%. Sin embargo, el temor a que un fallo de seguridad en las instalaciones de estos científicos, que utilizan hurones en sus experimentos, provoque la diseminación de un virus tan peligroso, ha forzado un parón de 60 días que obligua a los virólogos a dejar en stand-by sus experimentos hasta convencer a la sociedad de que sus investigaciones son seguras y necesarias... De acuerdo, todas las precauciones son pocas cuando tenemos algo tan serio entre manos y los científicos somos humanos y, como tales, podemos cometer errores. No obstante, hemos de dar un voto de confianza al progreso y ser optimistas. Es decir, en lugar de sopesar ambas partes del clásico binomio riesgo-beneficio, calibrar en primer lugar el riesgo al cero absoluto y, a partir de ahí, sólo nos quedan beneficios. ¡Pero si no existe el cero absoluto de riesgo! -me diréis. Cierto... Pero, creedme, existiría porque es técnicamente posible confinar el agente infeccioso más peligroso del mundo sin problemas. El problema es que confiar en la buena fe del ser humano tras leer el periódico o un libro de Historia, parece, desgraciadamente, una actitud ingenua...
